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Foto: LAWFARE
¿Hablar de cables en la época de WiFi, Bluetooth, teléfonos móviles, satélites, todo inalámbrico? Si somos tan felices cuando logramos hacer desaparecer los cables de nuestra mesa o escritorio, ¿por qué insistir con cables? La respuesta es simple: porque son el medio más efectivo para trasmitir información.
Los cables submarinos se destacan por su alta velocidad de transmisión de información y su estabilidad.
Muchas de nuestras acciones en internet conectan puntos de diferentes partes del planeta en cuestión de segundos. Y el 98% de ese tráfico no ocurre de forma inalámbrica, sino a través de cables submarinos que utilizan tecnología de fibra óptica.
En los últimos meses de pandemia, el sistema de cables submarino demostró su vigencia. En algunas partes del mundo, estos cables sufrieron una sobrecarga de entre el 55% y el 140% por encima de su productividad normal sin ceder.
Así es, ni satélites ni antenas. El principal responsable de que podamos conectarnos a internet casi en cualquier lugar del mundo es un entramado de cables submarinos que cruzan mares y océanos.
El proceso de instalación es complejo y largo, pero las capacidades de transmisión de datos son incomparables con otras tecnologías. A través de un hilo de fibra óptica se pueden enviar millones de bits por segundo consiguiendo una velocidad hasta 8 veces superior a la que se puede esperar con la red de satélites.
A principios de 2021 se estima que había en servicio 450 cables recorriendo más de 1.3 millones de kilómetros por debajo del mar (aproximadamente 3 veces la distancia que hay entre la Tierra y la Luna). Para ver dónde se encuentran puedes consultar este mapa actualizado de los cables submarinos existentes publicado por TeleGeography, una firma de investigación y consulta del mercado de las telecomunicaciones.
Prácticamente todos los países con costa están conectados por algún cable. Algunos de estos cables tienen poco más de 100 kilómetros de largo, pero los hay también con miles de kilómetros de longitud. Por ejemplo, el sistema Asia-America Gateway Cable une 10 puntos entre Singapur y Estados Unidos con una increíble longitud de 20.000 kilómetros.
La instalación de estos cables suele concretarse a partir de alianzas público-privadas. En la actualidad, gigantes digitales como Google, Facebook, Microsoft, y Amazon son clientes habituales de este tipo de conectividad, pero también cuentan con sus propias redes submarinas.
Por ejemplo, Google ha anunciado recientemente la instalación de un cable que en 2023 unirá América Latina y Estados Unidos. Este cable al que denominaron Firmina (en honor a Maria Firmina dos Reis, educadora y escritora abolicionista de la esclavitud brasileña) tocará tierra en Las Toninas (Argentina), Punta del Este (Uruguay) y Praia Grande (Brasil).
¿Es real que están en el fondo de los océanos?
Sí. Cerca de la costa o si la profundidad es inferior a 1.000 metros el cable se suele enterrar, pero en las profundidades yacen directamente sobre la superficie. El punto más profundo en el que hay un cable de este tipo es la Fosa de Japón, donde hay descansando una red a una profundidad de 8.000 metros.
El proceso para instalar los cables no ha cambiado mucho con el tiempo. El cable se va desenrollando lentamente mientras el barco que lo lleva avanza despacio por la trayectoria, esperando que el cable llegue a la parte más profunda para evitar esfuerzos de tensión que puedan romperlo.
Sabido es que la distancia más corta entre dos puntos siempre es una línea recta. Sin embargo, rara vez puede usarse esta norma en la instalación de cables submarinos. Es necesario evitar condiciones y lugares que puedan dañar los cables tales como zonas de pesca, áreas de anclaje, fallas o fondos rocosos. También deben cuidarse los diversos ecosistemas: lugares donde descansan los peces, arrecifes de coral, etc. Para considerar estas cosas hay que hacer cuidadosos estudios y exploraciones previas antes de establecer la ruta por la cual se realizará el tendido.
¿Cómo es posible que estos cables sobrevivan bajo el agua?
En su interior el cable contiene filamentos de fibra óptica que llevan señales de luz de un emisor a un receptor. Estas fibras son muy delicadas. Pero sucede que los cables submarinos tienen que soportar amenazas muy variadas como por ejemplo terremotos, mareas, redes de pesca de arrastre e incluso ataques de tiburones. Así que para proteger las fibras, los cables tienen varias capas concéntricas de diversos materiales. Estas imágenes muestran los materiales que conforman el cable:
- Polietileno
- Cinta tipo Mylar (gran resistencia a la tracción, rasgaduras y golpes)
- Cables Trenzados de acero
- Aluminio que sirve como barrera contra el agua
- Policarbonato
- Tubo de aluminio o cobre
- Un protector para el agua llamado Petroleum jelly (vaselina)
- La fibra óptica
La llegada del internet de las cosas y de los servicios por demanda plantea a los operadores la necesidad de incrementar la capacidad para atender todas las necesidades de los usuarios.
Las capacidades de los cables varían mucho. Por lo general, los cables más nuevos son capaces de transportar información a un ratio superior a los 200 Tbps (billones de bits por segundo). ¿Será eso suficiente? Veremos.
Ante la perspectiva de un crecimiento masivo y continuo del ancho de banda, tener nuevos cables submarinos tiene sentido para los gigantes digitales. Con todo, el impacto al medio es innegable. Cabría preguntarse entonces qué tiene más valor, la velocidad de acceder a la información o los ecosistemas que se afectan y que quizás ni siquiera conocemos. ¿Realmente sabemos cuáles son los riesgos de instalar este tipo de objetos en el océano?
El tiempo y los investigadores darán la respuesta.
